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Todo Sobre Las Perlas

Todo Sobre Las Perlas

En este apartado te contaremos todo lo que tienes que saber sobre las perlas y un poco más, empecemos por la principal interrogante de muchos ¿Cómo se hacen o se fabrican las perlas? Esas pequeñas cositas redonditas, brillantes y muy queridas en la joyería por las damas. Para comprender un poco mejor cómo se forman las perlas, antes tenemos que saber qué están hechas con nácar, el cual es un elemento muy duro, reluciente y generalmente blanco que cubre el interior de ciertos moluscos. El nácar está compuesto de materia orgánica y carbonato cálcico.

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Una perla es formada tras un gran complejo proceso biológico, básicamente es el resultado de un mecanismo de defensa que tiene la ostra o la madreperla, que, de esta manera, se resguarda de los elementos que pueden genrarle un daño. Aunque, no solo las madreperlas o las ostras son las que producen perlas, también se dan ciertos casos, aunque son mucho más raros, en que los mejillones y las almejas pueden que crear perlas.

Los seres vivos que tienen las capacidades de fabricar perlas son llamados bivalvos, debido a que su concha se encuentra compuesta por dos valvas (es decir dos partes). Entre ellos encontramos a la ostra y la madreperla, entre otros aspectos.  Estas dos partes se unen a través una especie de membrana que funciona como una articulación, permitiendo así que el animal se pueda abrir y cerrar. Usualmente los bivalvos abren para poder comer y el resto del tiempo se cierran para resguardarse por su concha de todos los peligros externos.

Dentro de la concha podemos hallar todos sus órganos, siendo estos su boca, agallas, aparato digestivo, los músculos y el manto, que es un tipo cobertura para los órganos. Este manto es el que se ocupa de crear el nácar del cual se encuentra compuesto la concha, transformando así los alimentos ingeridos por el animal.

¿Cómo son creadas las perlas naturales?

Si algún elemento no deseado se llega a introducir entre la concha y el manto, automáticamente generará una reacción, realizando que el manto se defienda recubriéndolo con el nácar. Si dicho elemento se mantiene alojado durante el tiempo suficiente, el animal lo va a ir recubriendo con distintas capas de nácar, hasta que culmina formándose una perla.

Las perlas más apreciadas en las joyerías son las más blancas y evidentemente las más redondas. Sin embargo, todas las perlas resultan ser así, debido a que hay en prácticamente todos los colores (inclusive perlas negras) y con formas irregulares en función de acuerdo a los alimentos ingeridos por el animal. Aunque como hemos mencionado anteriormente, mientras más perfecta sea la esfera, tendrá un mayor valor.

 

¿Cómo se pueden formar las perlas cultivadas?

Para obtener y crear una perla artificialmente, se tiene que forzar a la naturaleza. El proceso implica en abrir la perla, realizarle un pequeño corte en el manto, e introducirle algún elemento irritante. De esta manera se va a ir recubriendo con el nácar. Las perlas que son formadas con este sistema se designan como perlas cultivadas, y al poderse crear en grandes cantidades, son algo un poco menos apreciadas. No obstante, tienes que saber que la calidad igual que en las perlas naturales.

¿Cómo se pueden reconocer las pelas naturales de las cultivadas y las falsas?

Las perlas auténticas, suponen toda una experiencia que se aleja mucho de las que proporcionan las de imitación, las primeras resultan ser de una belleza y armonía, calidez y sensualidad inigualable, por ello te invitamos a aprender con nosotros como identificarlas y distinguir las perlas de verdad de las imitaciones que no tienen el mismo encanto y, por supuesto, carecen del mismo valor.

 

Si nos ponemos como los puristas, la gran mayoría de las perlas que se encuentran por el mercado son perlas cultivadas. Nos referimos, evidentemente está, al mercado de las perlas auténticas. Como ya sabemos esta consideración viene ser por las perlas naturales y las perlas cultivadas.

 

Además, las cifras nos hablan por sí solas: aproximadamente un 98% de las perlas auténticas que se utilizan en el mercado de la fabricación de joyas provienen de las granjas perlíferas. Desde los finales del siglo XIX los japoneses lograron desarrollar el cultivo de perlas y, por ende, la recolección de perlas naturales fue quedando relegada y paso prácticamente al olvido.

 

Tenemos que comprender que las perlas, ya sean las naturales o las cultivadas, se considerada como perlas auténticas debido a que el proceso de creación de estas gemas orgánicas surge de la misma forma, es decir en el interior de los bivalvos perlíferos. Lo que las distingue viene a ser el estímulo que inicia el proceso de la formación de la perla.

 

El lograr distinguir a la mayoría de las perlas naturales de las cultivadas a través de un análisis externo es una labor prácticamente imposible. En principio, como mínimo es necesario recurrir a un examen radiológico.

 

Las perlas falsas: las perlas de imitación o las perlas Mallorca

 

En la bisutería generalmente se suele recurrir a las perlas de imitación, aunque también se utilicen, de manera menos frecuente, las perlas cultivadas. La creación de las perlas de imitación es totalmente artificial, aplicando en la gran mayoría de los casos una metodología completamente industrial para conseguirlas.

 

Estas perlas falsas reciben una gran cantidad de seudonimitos, siendo estos: perlas faux, perlas Mallorca, perlas de núcleo de concha, perlas Shell, etc. Evidentemente, en el mundo de perlas de imitación las podremos encontrar de mejor y peor calidad. Las de mejor calidad y acabado son realizadas con cuentas de vidrio, cerámica, concha o plástico. Se les cubre con un barniz que tiene el aspecto y la textura de las perlas (es decir del nácar) que se crea triturando escamas de peces o las conchas.

 

¿Cómo se pueden diferencias las perlas de cultivo verdaderas de las perlas de imitación?

¿Cómo se pueden reconocer las perlas auténticas? La respuesta más sencilla y segura es pidiendo un análisis y certificado de la autenticidad al joyero experto e las perlas, sin embargo, el precio puede ser un tanto disuasorio para cualquiera. Si deseas ser autosuficiente y ahorrarte un poco gastos, podremos mostrarte ciertas pruebas prácticas que te ayudaran mucho para que conozcas la autenticidad de las perlas en contraste con las imitaciones.

 

  • Prueba de frotado

Puedes hacerlo de dos formas, siendo estas frotarlas contra tus dientes o frotar las perlas entre sí.

 

  1. Frotar las perla contra tus dientes

 

Esta prueba te brindará una noción muy precisa de su tacto. La forma realizar esta acción es sosteniendo la perla con los dedos índice y pulgar y pasarla contra los bordes de los incisivos superiores.

Las perlas que son de imitación se van a deslizar sin mayores problemas sobre tu superficie dental. Sin embargo, las perlas cultivadas te van a ofrecer un poco de resistencia produciendo un tacto arenoso gracias al nácar y a las pequeñas imperfecciones que presenta.

Con mucho cuidado y si te atreves, también podrás morder la perla con toda la suavidad que puedas tener, así que, si llegas a oír un poco de crujido, eso va a ser un signo indiscutible de su autenticidad.

 

  1. Frotar las perlas entre sí

 

Si te encuentras ante perlas de cultivo auténticas, al hacer la acción de frotado entre ellas vas a notar que, al realizarlo una pequeña sensación de fricción, debido a que la producción biológica de la perla auténtica hace que la superficie no sea totalmente lisa y tenga ese característico tacto áspero y arenoso que genera esa sensación.

Además, no sólo será eso, si miras detenidamente tus dedos o las mismas perlas, vas a descubrir cómo se ha generado una capa de polvo muy fino, pero completamente perceptible, cosa que no va a ocurrir con las perlas falsas.

¿Son perfectamente redondas?

Ya habíamos comentado en párrafos anteriores que las perlas verdaderas no tienen una superficie lisa, por consiguiente, tampoco son unas esferas perfectas, tienden a ser algo oblongas o a presentar algún otro tipo de formas esféricas un tanto irregulares.

Si la perla es totalmente redonda es bastante posible que estés frente a una imitación. Las perlas cultivadas o las naturales verdaderas no son unas esferas perfectas. En muy raras ocasiones lo son, pero estaríamos hablando de piezas sumamente excepcionales, las cuales son muy valiosas por su rareza.

Una buena forma de determinar la autenticidad es hacerlas rodar. Si la trayectoria de la perla es completamente lineal y equilibrada, tienes que empezar a desconfiar. Una perla real va a tener una trayectoria mucho más irregular y poco equilibrada.

Si posees un collar de perlas en las que todas son exactamente iguales y esféricas, tienes grandes posibilidades de que estas sean falsas.

 

La prueba de la lupa

Una lupa te va a ayudar a comprobar cual es la textura en escamas típica de las perlas reales en comparación a la textura moteada o granulosa características de las imitaciones.
Con la lupa vas a poder comprobar las imperfecciones de la superficie de las perlas auténticas, el testimonio inequívoco de legitimidad.

No es muy común en un hogar normal, pero si puedes utilizar un microscopio, es mejor que mejor.

 

La prueba de rayado

Para esta prueba lo mejor es hacer un pequeño rayado en la superficie de la perla con algún objeto cortante, tiene que ser muy cerca del agujero de perforación, así que si se desprende un poco de polvo fino podrás estar muy seguro de estar frente a una perla verdadera.

 

Al hacer esta prueba en una perla de imitación puede pasar que se desprenda en una capa la superficie brillante. Muchas de ellas poseen un fino esmalte imitación al nácar.

El agujero de perforación es el perfecto para examinar en busca de las perlas falsas. Éstas pueden evidenciar en esta parte un núcleo artificial debido a que se encuentra deteriorado la capa brillante. Usualmente las perlas reales, tienen bordes afilados en los agujeros. Las falsas suelen ser mucho más redondeados.

Hay que tener sumo cuidado porque con el paso del tiempo las perlas auténticas, por un lento proceso de erosión, pueden tener agujeros muy parecidos a los de las perlas falsas.

 

Cada una de estas pruebas te ayudaran a convertirte en un experto al momento de diferenciar las perlas auténticas. Prueba con examinar muchos tipos de perlas, además siempre que tengas una a tu alcance no dudes en poner a prueba tu nuevo aprendizaje. En el mundo de las perlas, aunque en el mundo de las joyas en general, se podría decir que es mucho más importante la experiencia que la teoría.

Los tipos de perlas: un complemento para las novias

Es bastante curioso, sin embargo, durante mucho tiempo las perlas en el día de boda fueron vinculadas a la mala suerte, un mito que fue poco a poco cediendo terreno gracias a que muchas novias escogen accesorios con perlas para su gran día.

Y es que lejos de todas las supersticiones, las perlas son muy bonitas, elegantes y delicadas razones suficiente para ser las mejores aliadas para utilizar en una ocasión tan especial como es la boda, con gran ahínco si el vestido de novia es muy dulce y etéreo. Además, los accesorios con perlas son muy clásicos y siempre tendrán vigencia así que si eres una novia bastante tradicional también podrás inclinarte por las perlas.

En ese caso, es el momento ideal de conocer los distintos tipos de perlas:

  • Las perlas cultivadas del mar del sur: Generalmente su forma es redonda o asimétrica, tienen algunos destellos siendo estos plateados o dorados y es una de las más costosas. Son cultivadas en el Norte de Australia, Filipinas o Indonesia.

 

  • Las perlas de Tahití: Sobresalen porque tienen una gran gama de colores y por las formas que pueden ser redondas, al igual que semi redondas, anilladas o barrocas.

 

  • Las perlas Freshwater: Estas perlas se suelen encontrar en los lagos o ríos de China y Japón. ¿Lo novedoso? Es que crecen en los mejillones de agua dulce.

 

  • Las perlas de Akoya: Son un tipo de perlas claras y rosadas y se emplean con brillantes. Son cultivadas en las aguas saladas del mar de Japón.

 

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